Roma está llena de lugares mágicos, pero pocos tienen el encanto íntimo, elegante y creativo de Via Margutta, una de esas calles que no aparecen en el radar del turista rápido, pero que enamoran a quien disfruta de lo auténtico. Es una vía corta, escondida, silenciosa… y sin embargo, rebosa historia, arte y belleza.
Situada entre Piazza del Popolo y Piazza di Spagna, en pleno corazón del Tridente romano, Via Margutta ha sido durante siglos el refugio de pintores, artesanos, restauradores, cineastas y soñadores. Hoy es una de las zonas más exclusivas y a la vez más bohemias de la Ciudad Eterna.
En Beko Travel queremos que descubras esta joya escondida de Roma, perfecta para pasear sin prisa entre galerías, talleres y patios encantadores.

Un rincón escondido con alma artística
El origen de Via Margutta se remonta a la época medieval, cuando esta pequeña calle era una zona de talleres, establos y depósitos vinculados a las grandes villas de la zona. Con el tiempo, los artesanos y escultores empezaron a instalar aquí sus estudios por la tranquilidad y la abundancia de luz natural.
A partir del Renacimiento y, sobre todo, en los siglos XVIII y XIX, la calle se llenó de pintores que buscaban inspiración en Roma. La fama de Via Margutta creció, atrayendo a artistas extranjeros y viajeros románticos que veían en este rincón un remanso creativo lejos del bullicio romano.
Hasta hoy, la calle conserva esa atmósfera especial: fachadas cubiertas de hiedra, patios silenciosos, ventanas altas donde se adivinan caballetes, pinceles y obras en progreso, y pequeñas tiendas de restauración donde el tiempo parece detenerse.
Via Margutta y el cine: cuando Hollywood descubrió la calle
Si hay un impulso que convirtió Via Margutta en un mito internacional, fue el cine. En 1953 se estrenó la película Vacaciones en Roma, la icónica cinta protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck.
En la película, Peck interpreta a un periodista que vive nada menos que en el número 51 de Via Margutta. Desde entonces, la calle se convirtió en un lugar de peregrinación para cinéfilos de todo el mundo.
Pero su relación con el cine va mucho más allá: directores, compositores, fotógrafos y productores han vivido en esta pequeña arteria, atraídos por su mezcla de discreción y encanto. Entre ellos: Federico Fellini y su esposa Giulietta Masina, que residieron allí durante años.
La calle de las galerías y los talleres artesanales
Uno de los grandes atractivos de Via Margutta es su combinación perfecta de tradición y contemporaneidad.
Aquí encontrarás:
- Galerías de arte contemporáneo, con obras de artistas italianos e internacionales.
- Talleres de restauración, especializados en madera, pintura, marcos, cerámicas y materiales antiguos.
- Laboratorios artesanales, donde aún se trabaja como hace siglos.
- Anticuarios, llenos de piezas curiosas que parecen llegar de otra época.
Es el lugar ideal para descubrir talento local, adquirir una obra única o simplemente dejarse llevar por la sensibilidad artística que flota en el aire.
Además, cada año —especialmente en primavera— Via Margutta acoge exposiciones al aire libre y ferias de artistas, eventos que llenan la calle de color, creatividad y visitantes apasionados por el arte.

Un paseo entre naturaleza, arte y silencio
Una de las características más hermosas de Via Margutta es la cantidad de verde que decora la calle. Muchas fachadas están cubiertas de árboles trepadores, plantas colgantes y flores. Es un pequeño oasis que parece sacado de una postal.
Los patios interiores —algunos visibles desde la calle— conservan pozos antiguos, esculturas y mosaicos que recuerdan su pasado artesanal. El silencio es casi absoluto: a pesar de encontrarse a dos pasos de la bulliciosa Via del Corso, aquí se escucha el sonido del agua, los pasos tranquilos y el susurro del viento.
Es un lugar perfecto para quien busca un paseo íntimo y diferente en el centro de Roma.
Muy cerca de todo… pero con personalidad propia
Una de las ventajas de Via Margutta es su localización. En apenas unos minutos puedes llegar caminando a:
- Piazza del Popolo, una de las plazas más impresionantes de Roma.
- Piazza di Spagna y su famosa escalinata.
- Via del Babuino, llena de boutiques y cafés de diseño.
- Villa Borghese, el parque más elegante de la ciudad.
Sin embargo, Via Margutta mantiene su identidad tranquila y refinada, como si la modernidad se hubiera detenido en la esquina.


