San Francisco de Asís no solo es uno de los santos más venerados del cristianismo, sino también un símbolo de sencillez, humildad y amor por la creación. Su vida y obra marcaron profundamente la espiritualidad occidental y siguen siendo una fuente de inspiración para millones de personas en todo el mundo. Hoy, recorrer la ruta franciscana en la región de Umbría, en pleno corazón de Italia, es una experiencia única que combina peregrinación, naturaleza, arte y paz interior.
En este artículo, te proponemos un itinerario a pie o en vehículo por algunos de los lugares más emblemáticos de la vida de San Francisco: desde su ciudad natal, Asís, hasta los paisajes que lo inspiraron a vivir en pobreza radical. Una propuesta ideal para quienes buscan reconectar con lo esencial, vivir una experiencia de senderismo espiritual o simplemente disfrutar de los encantos de una de las regiones más auténticas de Italia.

Asís: el corazón de la espiritualidad franciscana
La ruta comienza, como no podía ser de otro modo, en Asís, ciudad natal de San Francisco y lugar de peregrinación por excelencia. Su centro histórico medieval está perfectamente conservado y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí cada piedra parece contar una historia de fe, pobreza y belleza.
La primera parada es la imponente Basílica de San Francisco, construida en dos niveles sobre la colina que domina la ciudad. En su interior se encuentran los restos del santo y algunos de los frescos más importantes del arte italiano, obra de Giotto, Cimabue y Simone Martini. La basílica no es solo un templo, sino un museo viviente del arte sacro y una joya del gótico italiano.
A pocos minutos se encuentra la Basílica de Santa Clara, donde reposan los restos de la fiel seguidora de San Francisco y fundadora de la rama femenina de la orden. Y si buscas un momento de recogimiento, no puedes perderte una visita a la Piazza del Comune, al templo romano de Minerva o a la catedral de San Rufino, donde fue bautizado el santo.
Eremo delle Carceri: el silencio del bosque
A escasos 4 km del centro de Asís, en las laderas del Monte Subasio, se esconde uno de los lugares más conmovedores de la ruta: el Eremo delle Carceri. Este antiguo eremitorio fue el lugar donde San Francisco se retiraba con sus compañeros a orar y meditar en soledad.
Situado a más de 800 metros de altitud y rodeado de un frondoso bosque de encinas, el lugar transmite una paz difícil de describir. Todavía se conservan las pequeñas celdas de piedra donde los hermanos se recogían, así como la gruta donde Francisco pasaba largas horas en contemplación. El entorno invita al silencio, a la introspección y al contacto profundo con la naturaleza.
Es también un punto de partida perfecto para realizar rutas de senderismo espiritual, ya que el monte ofrece diversos caminos con vistas espectaculares sobre el valle de Umbría.
Santa María de los Ángeles: la Porciúncula y el corazón de la orden
A los pies de la colina de Asís, en el valle, se encuentra la Basílica de Santa María de los Ángeles, construida para custodiar la Porciúncula, la pequeña capilla que San Francisco restauró con sus propias manos y donde fundó la orden franciscana en el año 1209.
Este lugar tiene un valor simbólico inmenso. Aquí nació la primera comunidad, se celebró el famoso “perdón de Asís” (la indulgencia plenaria que aún hoy se celebra cada 2 de agosto) y aquí murió San Francisco el 3 de octubre de 1226. La basílica, de enormes dimensiones, alberga también el transito del santo —el lugar donde falleció— y un hermoso jardín con rosas sin espinas, símbolo del amor puro del santo por la creación.

Spello: entre arte, flores y espiritualidad
A pocos kilómetros de Asís, el encantador pueblo de Spello te espera con su atmósfera serena y sus calles empedradas llenas de flores. Aunque no está directamente vinculado a la vida de San Francisco, forma parte del itinerario franciscano por su cercanía y su profundo carácter espiritual.
Spello es conocido por su Infiorata, una celebración que cada año transforma el pueblo en una alfombra floral, y por sus joyas artísticas, como los frescos de Pinturicchio en la Capilla Baglioni, dentro de la iglesia de Santa Maria Maggiore.
Desde aquí se pueden hacer caminatas hasta el Monte Subasio o incluso seguir parte del Camino de Asís, una ruta de largo recorrido que conecta los principales lugares franciscanos del centro de Italia.
Gubbio: el lobo y el milagro de la paz
Continuamos nuestra ruta hacia el norte, hasta llegar a Gubbio, otra joya medieval que mantiene viva la memoria del santo. Aquí, según la tradición, San Francisco domó a un lobo feroz que aterrorizaba a la población. El gesto se convirtió en símbolo de paz, reconciliación y respeto por toda criatura.
En Gubbio se puede visitar la Iglesia de San Francisco, construida en honor a aquel episodio, así como el Palacio de los Consoli, que ofrece unas vistas impresionantes sobre el valle. La ciudad mantiene intacto su trazado medieval, con calles empinadas, plazas recoletas y casas de piedra que parecen detenidas en el tiempo.
Además, desde Gubbio parten rutas a pie y en bicicleta que permiten disfrutar del entorno natural del Parque del Monte Cucco, ideal para quienes combinan la devoción con el amor por la montaña.
Una experiencia transformadora
La ruta franciscana por Umbría no es solo un recorrido turístico. Es una experiencia de vida. Cada lugar, cada iglesia, cada sendero guarda el eco de un mensaje que sigue siendo actual: el de la sencillez, la fraternidad y el amor incondicional por la creación.
Tanto si decides realizar este viaje en grupo, como si optas por un itinerario personalizado, desde Beko Travel te ayudamos a organizar cada detalle. Diseñamos rutas a medida que combinan lo espiritual con lo cultural, lo religioso con lo natural, adaptándonos a tu ritmo y necesidades.

Consejos prácticos para tu peregrinación
- Mejor época: La primavera y el otoño son ideales por clima y afluencia. Además, los colores de la naturaleza hacen aún más hermoso el paisaje de Umbría.
- Duración recomendada: Para recorrer este itinerario con calma, lo ideal es dedicar entre 5 y 7 días.
- Transporte: Puede realizarse a pie (al estilo del Camino de Santiago), en vehículo privado con guía, o en formato mixto, combinando tramos de senderismo con traslados.
- Espacios litúrgicos: En muchos de estos lugares se celebran misas diarias y es posible participar como peregrino, previa consulta de horarios.
- Hospedaje: Existen alojamientos para todos los gustos, desde conventos con opción de retiro espiritual hasta hoteles con encanto en pueblos medievales.
¿Estás listo para ponerte en camino?
San Francisco dijo una vez: “Comienza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.” Quizá ese “imposible” sea parar el ritmo, escuchar el corazón y reencontrarse con la esencia de la vida en medio de los paisajes umbrosos que un día inspiraron al poverello de Asís.
Esta ruta franciscana es una invitación a hacer precisamente eso. Y en Beko Travel, estaremos encantados de acompañarte en ese viaje.


